En el haul, el baile confirma las distancias existentes
con los de otros paises árabes, en los que abunda el
diálogo entre caderas y golpes pélvicos con acentos
rítmicos. En el haul es fundamental el movimiento
de brazos y manos, muy decorativo y las pequeñas
sacudidas de los dedos. El del cuerpo, sin embargo,
es suave y estilizado.
Muchos de los bailes saharauis colectivos tienen
un carácter narrativo, incluso hasta pedagógico,
como la tuiza, con el que mimetizan distintas
labores. Este signo comunitario deja paso en
el baile solista, o de pareja, a una expresión más
sensual, propia del juego galante.
Otros bailes están asociados a celebraciones
populares, fiestas, bodas, y resultan más espontáneos
y anárquicos, liberando una explosión de júbilo.
Los ritmos más utilizados son charaa, serbat, y bleida.