Una hermosísima y cuidada edición, a todo lujo gráfico, de buena parte del repertorio cadencioso y sabroso del quinteto de viejitos del oriente cubano.
Alvaro Feito
La Luna, El Mundo, diciembre 2000
Si ya conoce el sonido suave, con elementos exóticos del Buena Vista Social Club con Compay Segundo, dele una oportunidad al grupo Vieja Trova Santiaguera. Aquí el sonido es más genuino, más verídico. Hay que leer la fascinante historia de este grupo y su descubrimiento por el productor español Manuel Domínguez, en el precioso libro que acompaña a los dos compactos, escrito en español y en inglés, con profusión de buenas fotos. En 1993, Domínguez le graba a este fabuloso quinteto en La Habana, cuando todavía Compay Segundo no se vislumbraba en el panorama musical. Comienza así este contrapunto entre ambos grupos, los dos formados básicamente de artistas cubanos viejos, los dos dirigidos por ex-miembros del Dúo Los Compadres, porque Reynaldo Hierrezuelo, de la Vieja Trova, sustituyó a Compay Segundo en el Dúo de los Compadres, que completaba el ya difunto Lorenzo Hierrezuelo; los dos redescubiertos por empresarios españoles, los dos con extensas hojas de presentaciones en España y otros lugares de Europa desde 1993 hasta la fecha, los dos con sendas películas realizadas, la mítica "Buena Vista Social Club" Compay Segundo y "Lágrimas Negras"de la Vieja Trova Santiaguera.
Pero lo que suena en los diarios del mundo entero es la figura mítica del Compay, ya separado del grupo mixto, variable y no siempre de viejas figuras, que es Buena Vista Social Club. Sin embargo, un oído no influenciado por la propaganda, encuentra más sabor, más veracidad en la Vieja Trova: cualquiera de sus dos cantantes solistas, Amado Machado o Reinaldo Creagh tiene la voz en mejor condición que el legendario Compay, y Reinaldo toca más tres que el Compay. Además tiene como artistas invitados en algunos de los cortes a Marcelino Guerra, una legendaria segunda voz que hizo sus últimas grabaciones con ellos y la hermana de los Hierrezuelo, Caridad, una magnífica cantante menos conocida. El número de cierre de la producción, Los funerales de Papá Montero es una verdadera joyita.
C. D. A
Latin Beat, abril 2001
El son cubano, en España, reconquistó el lugar que le perteneció en los años treinta, a partir de 1994, cuando Manuel Domínguez, director del sello discográfico Nubenegra, lanzó a los cinco venerables ancianos que conforman la, hoy célebre, Vieja Trova Santiaguera. Un piquete de músicos veteranos, con más de cincuenta años de actividad artística dentro de los géneros de la música tradicional cubana, es decir, el son, la guaracha y el bolero. A partir de los discos y las giras de este grupo, el son cubano a campado a sus anchas en España y Europa abriendo, de paso, las puertas a otros músicos.
Ahora, Nubenegra recupera esta hermosa historia musical, humana, cultural y económica editando un pack de lujo con dos cedés y un libro de noventa páginas profusamente ilustrado. Todo un botín para los que hemos vivido dicho proceso desde el principio y, también, para los que se han sumado recientemnte a nuestra cosa latina.
Enrique Romero
Antilla news, invierno 2001.
Merece la máxima calificación esta impecable edición en formato libro con dos discos que repasan la trayectoria de uno de los grandes grupos de la música tradicional cubana.
Javier de Cambra
La razón, diciembre 2000.
Tras escuchar cualquiera de las 28 canciones que componen este magníficolibro disco, el ánimo del oyente se eleva, se ilumina y amanece a la delicia del saber vivir. La longeva juventud de este quinteto cubanísimo más de 400 años entre los cinco- enardece los sentidos y se convierte en bálsamo curativo de todas las penas. Cien páginas de información sobre la historia de la Vieja Trova Santiaguera y de las de sus cinco componentes en una exhaustiva glosa que hace su productor Manuel Domínguez, un CD que recopila sus más espléndidos éxitos y otro con tomas en vivo y rarezas de escucha exquisita, hacen de esta edición la obra definitiva para conocer a este quinteto tan amigo de España y tan esencial en la historia de la música tradicional cubana. Para guardar en la biblioteca como si de un tesoro musical se tratase. Un canto de amor y de vida. ¡Anda chico, qué cosa más grande!
Javier Herrero
PC Actual