Es increíble ver cómo cuando un músico tiene el talento suficiente, no para de crear a un ritmo desenfrenado, y esto es lo que le ocurre a Luis Delgado, a quien se requiere para todo tipo de trabajos: desde encargos de bandas sonoras hasta encargos históricamente conmemorativos. Pero más sorprendente resulta aún la extraordinaria regularidad de calidad que viene manteniendo en todos y cada uno de sus discos, cosa admirable sobre todo, siendo un compositor tan prolífico.
El trabajo que en esta ocasión tenemos en nuestras manos está dedicado al poeta Al-Zaqqâq (Valencia 1095-1135) y como si de esculpir un artesonado andalusí se tratase, de ese modo y con el propio cariño y exquisitez requerido, así va modelando la música de Luis el aire, un aire que va tomando el aroma de siglos viejos, llenos de una poética sensibilidad que envuelve nuestra más honda memoria en ese gusto por lo culto que se prodiga en los reinos de Taifas: la música, la poesía, la danza, la pintura...
Rafael Beltrán
Nuevas Músicas del Mundo
Luis Delgado se ha basado en los textos de un personaje del siglo XI, Ibn Al-Zaqqaq, para grabar un disco de música árabe a base de instrumentos tradicionales como el laud y el tar andalusies, la d'rbura o la viola andalusi junto con arreglos de ordenador que no desvirtuan nunca la originaldidad del proceso. Al-Zaqqaq vivió en la Valencia neoclásica musulmana, hijo de ricos terratenientes. Sus versos son juegos, divertimentos especialmente sensibles con las cosas pequeñas, aspectos fugaces de la existencia que normalmente pasan desapercibidos.
La extraordinaria belleza de este "Sueño...", para el que el músico ha contado con la ayuda de Aurora y El Arabi en las voces y de Javier Bergia en los instrumentos, lo ha convertido en el mejor disco de música étnica del 97. Una auténtica joya del mestizaje.
Revista Zero