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En Diamond Tears, Seydu se plantea un largo periplo en pos de sus orígenes. Un viaje apasionado hacia los territorios de sus antepasados, los fullah y los susus. Y lo emprende sin más equipaje que unos instrumentos tan poco usuales como el dusunguny, el bongomá o el bolom.

Más que una mirada hacia el pasado, esa vuelta hacia los orígenes es un autentico golpe de timón a su carrera. Seydu se zambulle en los recuerdos de su niñez para escudriñar las imágenes y sensaciones que de aquellos años guarda celoso en algun rincón de su mente.

Diamond Tears es una obra de artesanía que descansa sobre tres pilares básicos: el compositivo, el instrumental (muchos de los instrumentos que suenan han sido fabricados por el propio Seydu) y el vocal, responsabilidad al ciento por ciento de Anthony Zachariah Seydu. En este trabajo ha jugado un papel fundamental otro africano, el zaireno Lokua Kanza, unos de los músicos del continente negro que goza en la actualidad de mayor prestigio. Lokua, como productor artístico, ha sabido sacar a la luz toda la emoción que Seydu escondía en su música. En Diamond Tears no se trata de presentar un sonido nuevo; más bien de recuperar un ambiente, el de la música del África Occidental anterior al de la que actualmente se hace en la zona. En la encrucijada de Freetwon, precedente obra de Seydu en Nubenegra, es fácil detectar senderos que conducen hacia esa dirección. Lo verdaderamente nuevo en lágrimas de diamante es la actitud del artista al renunciar a tantas otras posibilidades allí planteadas y centrarse en la sanza palm wine music, deshaciendo parte del camino recorrido por S.E.Rogie que en su día trasladó a los trastes de su guitarra las cadencias de las sanzas y kalimbas locales, y a quien debemos lo que en Occidente se conoce de este genero.

Un hecho determinante en esa inmersión ha sido la dramática situación que atraviesa Sierra Leona, un país devastado por la "guerra de diamantes" que ha dejado en el desamparo a miles de niños-soldado, consecuencia de una de las levas más salvajes que ha soportado el continente africano.

Diamond Tears es pura "palm wine music" teñida de dolor. Una música que Seydu resucita cargada de melancolía. Sin embargo, a pesar del dolor, esa música festiva -creada al calor de los efluvios del vino de palma- aunque ha perdido parte de su carácter lúdico, conserva intacto su lado amable. Seydu lanza sus quejas o denuncia una situación injusta con la misma suavidad y dulzura que se expresa en una canción de amor.

The well, Diamond Tears o Suffer son testimonio directo de la cruel experiencia que Seydu ha sufrido en su entorno familiar, algo de lo que ni siquiera puede sustraerse en una canción de amor de la talla de Lovely Lover. Sin embargo la gran ventaja de Seydu, y su música de vino de palma, es que no sólo conserva intacta la esperanza por un futuro libre y en paz sino que toda ella respira un optimismo de tal grado que parece que el nuevo día está ya al alcance de la mano.

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Diamond Tears is a masterpiece of West African music in general. Although characteristically percussive, the songs are unmistakably melancholic. Seydu´s message - sung in Creole and English - goes beyond tales of love and other beatiful things. He expresses his pain about the devastating Diamond War that´s ravaging his homeland.

Together with Lokua Kanza and lots of other excellent musicians, Seydu weaves a melodious web with an atmospheric density that is unparalleled. The 13 songs - many stick in your head long after the CD is over until you just have to listen to them again.

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En su segundo disco grabado en España, el percusionista, cantante y compositor de Sierra Leona afincado ahora en nuestro país adopta el formato acústico para sorpresa y seducción de sus seguidores. Diamond Tears es una maravilla acústica en la que lo sencillo no es simple, sino puramente hermoso.

Javier de Cambra
La Razón, agosto 2001

El disco es una preciosidad, con detalles que aparecen por doquier y con una producción excelente responsabilidad de Lokua Kanza. Altamente recomendable.

Todas las Novedades, septiembre 2001.