El pueblo saharaui lleva más de tres décadas salvaguardando
en el exilio uno de sus bienes más preciados: LA CULTURA.
La situación entre las agrupaciones de música tradicional
atraviesa momentos difíciles ante la escasez de guitarristas.
La guitarra eléctrica, que en los años setenta sustituyó a la tidinit,
es con el tebal el instrumento básico que acompaña la canción,
la danza y la poesía en el concierto tradicional.
En los campamentos de la Hamada argelina,
donde resisten miles de saharauis,
las guitarras eléctricas se pueden contar con los dedos de una mano.
Si hace 10 años cada wilaya contaba con seis o siete guitarristas,
hoy en algunas, como Dajla, se está a las expensas
de que baje alguno de las wilayas del norte
para poder ofrecer algún concierto o animar las bodas.
Tampoco LOS JÓVENES pueden montar sus grupos de música moderna
ante la dificultad para hacerse con el preciado instrumento.